Sentirse huérfana a los 60 Hace casi un mes murió mi madre. No constituyó sorpresa, tenía 91 años y una demencia senil moderada. Con ella tuve una relación difícil, le dije muchas cosas justas a los 18 y miles de injustas después de los 40. Mi padre murió hace 25 años, también en octubre. Decirse huérfana a los 60 años es una exageración, pero los sentires pueden ser así, exagerados. Cada vez que alguien me pregunta cómo estoy después de la muerte de mi madre, me mueve una reflexión sobre mi orfandad. ¿Qué significa? Creo que es quedarse sola con tu historia, con tus recuerdos, sin testigos directos de anécdotas ni folclor familiar. Ser hija única de padres viejos siempre fue mi autodefinición y ahora solita frente a la vida no me parece tan bien. Los últimos cuatro días de su vida, los compartí haciéndole compañía en la pieza del hospital. Solo le dije que se fuera en paz, que la esperaban -era muy católica- sus hermanos, madre, padre, su compañero, mi papá. Su...
Soy Vivi González, cofundadora de Conversas y de Meno es + en Spotify