Hace seis meses me cambié a vivir a un condominio. Primera vez en mi vida, ni en edificios he vivido. De golpe tengo vecinos con nombre, gente que me saluda casi a diario, una aplicación de WhatsApp donde se discute de todo: el portón, el árbol, el perro. La verdad, es que me gusta pero a propósito de la vida en comunidad me saltó la imagen de la viejita que baila en redes sociales y confieso algo incorrecto: las imágenes de mujeres mayores bailando me producen cierto cringe. Debe ser porque yo no bailo. Pero también porque muchas veces esas escenas parecen transmitir una idea demasiado simple: que envejecer bien consiste en mantenerse siempre alegre, activa, liviana, disponible para celebrar. La vejez, como cualquier etapa de la vida, también tiene dudas, pérdidas, cansancio, silencios y días malos. Cada vez que vuelvo a mirar esas imágenes descubro algo distinto: casi nunca se baila en soledad. Se baila porque hay otras personas alrededor. Porque existe un grupo que sostiene, invita...
Soy Vivi González, cofundadora de Conversas y de Meno es + en Spotify