No se habla del cuerpo de los otros. Es una máxima que escuchamos con frecuencia y que, con mayor o menor esfuerzo, intentamos integrar en nuestra convivencia porque adherimos éticamente a ésta . Sin embargo, cuando se trata de los cuerpos de las personas mayores, parece que esta “norma” no se aplica. Hace unos días, una persona a quien quiero y respeto me comentó que había visto una película con una escena de dos personas mayores teniendo sexo. Su relato terminó con una expresión de asco. Con cariño, le expliqué que esa reacción era una forma de edadismo. Al igual que el sexismo, el edadismo perpetúa desigualdades, fomenta la discriminación y, en muchos casos, la violencia hacia las personas mayores. El rechazo a los cuerpos envejecidos no solo refuerza estereotipos, sino que también tiene un impacto profundo en la autoestima de quienes los habitan. Genera sentimientos de inutilidad, vergüenza y aislamiento. Y, además, ¿por qué rechazar un cuerpo que todos, tarde o temprano, vamos a t...
Soy Vivi González, cofundadora de Conversas y de Meno es + en Spotify