2 semanas después de haber empezado una terapia, mi madre de 90 años entró a urgencias del hospital de La Florida por una supuesta hernia, la hernia no era tal, era algo mucho más simple. En pleno segundo confinamiento por la pandemia estuvo hospitalizada 10 días sin visitas (un médico atento me llamó casi todos los días). Salió completamente "perdida" de cabeza, no sé si alguna vez ella y yo estuvimos "encontradas". Un domingo partimos en ambulancia y pasamos una larga y difícil noche tratando de contener un "delirium" que luego me explicaron era muy común entre ancianos cuando eran sacados de su habitat. Nos turnamos Sergio y yo para estar con ella que no entendía nada: se quería ir, hablaba con sus muertos y preguntaba por mí que estaba a su lado. Durante esas horas reafirmé la idea que hay que morirse antes, mucho antes. Desee que se fuera luego, que no pasara por aquello, que no lo merecía, nadie merece que te amarren a una cama de hospital porque no ...