El escritor estadounidense Paul Bowles decía que hay una diferencia esencial entre el turista y el viajero: el turista se apura por volver a casa, mientras que el viajero no pertenece del todo a un solo lugar y se mueve lentamente, sin pensar demasiado en el regreso. Me reconozco en esa distinción, por años he estado del lado del turista. Siempre quiero volver a mi cama, a mis libros, a mi jardín. Viajar, sí, pero con retorno asegurado; moverme, pero sin perder del todo el eje de lo conocido. El fin de semana pasado, sin embargo, algo se removió . Con mi amiga Pauli fuimos al Desierto Florido , ese espectáculo natural que no se repite todos los años y que, cuando ocurre, parece un milagro. El fenómeno depende de condiciones excepcionales: lluvias invernales, suficiente humedad y, a veces, del fenómeno de El Niño , que calienta las aguas del Pacífico y hace posible que las semillas dormidas bajo la arena despierten. Solo entonces el desierto más árido del mundo se cubre de flores. Mile...
Soy Vivi González, cofundadora de Conversas y de Meno es + en Spotify