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🔥 ¿Por qué seguimos tratando la salud de la mujer como si solo importara mientras tenga hijos o alguna enfermedad grave?


En Chile, millones de mujeres atraviesan el climaterio con síntomas que afectan su calidad de vida: bochornos, insomnio, fatiga, cambios emocionales… Y aun así, en los consultorios muchas escuchan: “No, para qué, si eres joven”.

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—Matrona, últimamente siento cambios: bochornos en las noches, me cuesta dormir, ando irritable… ¿Debería empezar a prepararme para la menopausia?

 —No, para qué. Si eres joven, todavía te queda para eso.


Ese diálogo, tan habitual en consultorios y hospitales, refleja una deuda enorme del sistema de salud con las mujeres. No es que los profesionales desconozcan el climaterio, sino que su formación y práctica han estado casi exclusivamente dedicadas a la reproducción: embarazos, partos, anticoncepción. Y eso deja fuera a la mayoría de nosotras, que pasamos gran parte de la vida fuera de esa etapa.

Chile es hoy un país con una de las tasas de natalidad más bajas de su historia: 1,16 hijos por mujer en 2023, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Al mismo tiempo, la esperanza de vida femenina supera los 83 años, lo que significa que vivimos décadas después de la menopausia. Aun así, la salud de las mujeres sigue pensándose casi exclusivamente en clave reproductiva. Más del 80 % de las chilenas entre 40 y 59 años experimenta síntomas del climaterio moderados o severos: bochornos, fatiga, dolores articulares, cambios emocionales, sequedad vaginal, riesgo cardiovascular y osteoporosis. Síntomas muchas veces que desgraciadamente se diagnostican erradamente.


Esa frase de “para qué, si eres joven” minimiza lo que sentimos. Detrás de ella hay un problema estructural: la educación de nuestros profesionales de la salud sigue centrada en la maternidad. Pero el país cambió, y las mujeres también.


Es urgente que la atención primaria integre el climaterio como eje de la salud femenina, que se desarrollen protocolos claros, tratamientos accesibles y un acompañamiento integral, y se garanticen políticas y recursos que reconozcan esta etapa de la vida.


La menopausia no es un “tema de viejas”. Es parte de la vida real de millones de mujeres que merecen llegar a esta etapa con salud, dignidad y acompañamiento. Porque la salud femenina no empieza ni termina con la maternidad.


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