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Hace seis meses me cambi茅 a vivir a un condominio. Primera vez en mi vida, ni en edificios he vivido. De golpe tengo vecinos con nombre, gente que me saluda casi a diario, una aplicaci贸n de WhatsApp donde se discute de todo: el port贸n, el 谩rbol, el perro.


La verdad, es que me gusta pero a prop贸sito de la vida en comunidad me salt贸 la imagen de la viejita que baila en redes sociales y confieso algo incorrecto: las im谩genes de mujeres mayores bailando me producen cierto cringe. Debe ser porque yo no bailo.

Pero tambi茅n porque muchas veces esas escenas parecen transmitir una idea demasiado simple: que envejecer bien consiste en mantenerse siempre alegre, activa, liviana, disponible para celebrar.

La vejez, como cualquier etapa de la vida, tambi茅n tiene dudas, p茅rdidas, cansancio, silencios y d铆as malos.

Cada vez que vuelvo a mirar esas im谩genes descubro algo distinto: casi nunca se baila en soledad.

Se baila porque hay otras personas alrededor. Porque existe un grupo que sostiene, invita, espera. Porque hay un lugar donde el cuerpo puede moverse sin pedir permiso, sin verg眉enza y sin sentir que est谩 fuera de lugar.

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Hace un tiempo escrib铆 sobre las llamadas zonas azules, esos lugares del mundo donde las personas viven m谩s y mejor, hay un documental disponible en Netflix. Uno de los elementos que m谩s se repite es la comunidad.

Las personas que envejecen mejor pertenecen a redes donde se conocen, se visitan, toman decisiones en conjunto, comparten tareas de cuidado y siguen sintiendo que son necesarias para otros.

Por supuesto, eso no reemplaza lo que el Estado debe garantizar. Necesitamos mejores pensiones, sistemas de cuidados, acceso a la salud, espacios p煤blicos seguros y pol铆ticas que enfrenten el edadismo. La comunidad no puede convertirse en una excusa para desentenderse de esas responsabilidades.
Quiz谩s hemos puesto demasiada atenci贸n en c贸mo envejecen las personas y muy poca en c贸mo envejecen las comunidades.

El verdadero desaf铆o no es que los viejos bailen. Es que nadie llegue a viejo sinti茅ndose solo.

Si logr谩ramos construir barrios, organizaciones y ciudades donde los ni帽os pudieran crecer, los adultos compartir responsabilidades y las personas mayores seguir teniendo un lugar, probablemente todos vivir铆amos mejor.
Y quiz谩s, con un poco m谩s de comunidad, hasta quienes no bailamos podr铆amos terminar bailando. Vecin@a, prepar茅nse

https://lnkd.in/de_WiQdq

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