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La solidaridad de las mujeres


Hace unos días en una entrevista a una periodista autora ya de varios libros del tipo best seller le leí la siguiente frase
” no creo en la solidaridad femenina”, de ahí continuaba con una interminable colección de frases desmitificando, según ella, la relación entre las mujeres. Apenas terminé de leerlo le escribí a mis amigas – hermanas. “No entiendo, qué pena”.

En qué parte de su camino una mujer lista descubre en sus congéneres a un grupo de alta competencia, poco honestas, con un bullyng calculado y más.

En qué parte los hombres son “él” objeto deseado que pone en juego los valores, los suyos y los de las mujeres que están cerca suyo.

Porqué escribo esto?, porque mi vida sin las mujeres que me rodean no sería la que es. Porque en mis más de 50 años han sido mujeres las personas con las que más he reído – y también llorado- ; porque como me dijo una amiga mientras sacábamos sus cosas del departamento del que su marido la había desalojado “la solidaridad de las minas debería tener otro nombre”.
Mujeres han llenado mi refrigerador cuando la vida o el presupuesto me ha impedido hacerlo, mujeres son las que me ayudan con mi madre anciana, mujeres son las que he elegido para dirigir los equipos con los que he trabajado. Mujeres me han puesto el pijama y me han dado una beso en la frente cuando la pena no me ha dejado estar en pie.

Y sí, ha habido hombres entremedio pero nunca en disputa. Presiento que hemos preferido ceder el puesto pero no transar la amistad.

Declaraciones como la de la autora de “la ética de las perras” nos perjudican. Confirman la creencia masculina de que somos inestables, pocos confiables, “histéricas” si hablamos fuerte, locas si tomamos decisiones distintas.

Estimada, te invito a compartir conmigo, mis amigas, mi hija y sus amigas. Las únicas perras que encontrarás son las que están el patio (mueven la cola y no muerden).




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