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Perdón

Soy hija de la transición, si bien ya hice el acto simbólico de "matar" padre y madre, la dictadura está marcada en mi biografía. Ser adolescente en los 80, fue crecer en un país oscuro y peligroso. Estudiar en una institución superior privada con fines de lucro fue pobre y carente de reflexión. Mezclada sí, pero los ricos iban en auto, los otros en micro con número. Los ricos eran extremadamente soberbios, la adhesión y defensa al gobierno militar era su única militancia. Y si tenían otra, no me di cuenta.

Por eso no miro con suspicacia los acuerdos, no creo que todos los políticos sean corruptos y flojos, sí creo que hay más corruptos entre los dueños de grandes empresas. Trabajé en un Ministerio liderado por mujeres, nunca le hicimos el quite al trabajo y menos usamos los bienes públicos para beneficioso personal. Día a día repetí que nuestro sueldo nos lo pagaban los chilenos y las chilenas. Y vi a tantos entendiéndolo igual.

Algo de mí quiere creer que todo lo que está pasando es para bien, que Chile Despertó no es una frase, es la antesala a cambios profundos que no serán tan rápidos como nos gustaría pero se harán.

Que los jóvenes han hecho lo que les toca y hay que pasarles el testigo*. Si creen que nuestra experiencia les sirve, ahí estarán, estaremos los viejos para conversar. Como ya se ha dicho antes, la palabra es nuestra arma.

A varios ya les heredamos nuestras convicciones. Emociona ver cómo se re- versionan canciones que para nosotros eran himnos pero que cantábamos bajito en peñas tomando vino navegado. Peñas donde llegaron los innombrables varias veces y entonces cantábamos más fuerte, muchas veces cosas que yo ni entendía. El sentimiento colectivo era tan fuerte que no nos sentíamos solas ni solos.

Hace un tiempo nos invitaron a una charla de Fanny Pollarolo que dijo entre tantas cosas sabias, que en dictadura ella sentía que había miles ocupándose de Chile y de ella. Chile sin redes sociales, ni fotos instantáneas. Chile más solidario.

Recuperamos la democracia convencidos y ahora confirmamos lo que temíamos: estamos aún amarrados a la dictadura. Por eso y por los cambios que vienen yo amanecí aliviada el último viernes. Perdón por eso y más.

*

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