Ir al contenido principal

El edadismo no distingue

Hoy conversaba con una brillante abogada de mi oficina. Joven, preparada, aguda. En medio de la conversación me contó una anécdota que, confieso, me dejó pensando desde otro lugar: muchas veces evita decir que tiene 30 años porque ha sido discriminada por ser “demasiado joven”. Porque no le creen. Porque asumen falta de experiencia. Porque su opinión pesa menos.

Yo suelo moverme —y escribir— desde otro lugar. Me remueve la discriminación hacia las personas mayores, hacia quienes pasan cierta edad y comienzan a volverse invisibles, prescindibles, incómodos; una inquietud que no es del todo ajena, porque el paso del tiempo también me interpela y remueve miedos propios. Para un sistema que idolatra la novedad, la rapidez y la productividad constante, la edad se vuelve un problema, algo que estorba, que incomoda, que hay que esconder.
A unos se les dice que “ya no están para esto”. A otros, que “todavía no”.
A unos, que ya dieron lo que tenían que dar.
A otros, que aún no tienen nada que aportar.

El problema no es la edad. El problema es la simplificación. Esa manía peligrosa de reducir a las personas a un número, a una etapa, a una caricatura. Como si la experiencia viniera solo con las canas. Como si la lucidez dependiera del carnet. Como si el talento tuviera fecha de vencimiento o de inicio.

El edadismo opera en silencio, muchas veces naturalizado. Se cuela en reuniones, en procesos de selección, en bromas “inofensivas”, en decisiones que nunca se explicitan del todo. Y lo más grave: termina empobreciéndonos como sociedades, como organizaciones, como equipos humanos. Porque cuando excluimos a alguien por ser “muy joven” o “muy viejo”, no solo cometemos una injusticia individual. Perdemos miradas, ideas, memoria, innovación, preguntas incómodas, aprendizajes. Perdemos diversidad real. La transversalidad etárea solo aporta riqueza al equipo y a cada una de las personas del equipo.


Combatir el edadismo no es solo defender a un grupo etario. Es defender el derecho de todas las personas a ser escuchadas, consideradas y valoradas por lo que son y por lo que hacen, no por la edad que tienen.

Todas las discriminaciones son son injustas.
Y esta —aunque a veces se disfrace de sentido común— no es la excepción.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Ministerio de la Soledad: ¿Cómo llegamos hasta aquí?

Las fiestas de fin de año traen consigo una promesa de reunión, alegría y conversaciones profundas . En la memoria de todas y todos está esa navidad o año nuevo rodeado de seres que queremos y nos quieren. Sin embargo,   para muchas personas estas fechas también pueden convertirse en un recordatorio agudo de la soledad.   En un mundo hiperconectado, el aislamiento social sigue siendo una epidemia que afecta a millones. En enero de 2018, el Reino Unido dio un paso inédito: creó el   primer Ministerio de la Soledad. La idea de este ministerio fue inicialmente impulsada por la parlamentaria laborista Jo Cox, quien antes de su trágico asesinato en 2016 trabajó para visibilizar el aumento de la soledad en su país. Cox entendió que este no era un problema exclusivo de los mayores, sino un  fenómeno transversal que afectaba a jóvenes, adultos y ancianos por igual . Su legado inspiró la formación de una comisión que abogó por una respuesta gubernamental formal, entendiendo q...

𝐏𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐝𝐞𝐥 ❞𝐲𝐨❞ 𝐚𝐥 ❞𝐧𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐚𝐬❞

Esa fue una de las frases que dijo cristina grela Melluso, vicepresidenta del colectivo feminista uruguayo Mujeres con Historias, en una entrevista en Radio @La Diaria de Montevideo. La conversación giraba en torno a su nuevo proyecto: viviendas tuteladas para mujeres, con un propósito: envejecer juntas. El proyecto se enmarca en una iniciativa mayor de la Intendencia de Montevideo, Fincas Recuperadas, que busca rehabilitar inmuebles abandonados, deteriorados y/o deudores en las áreas centrales de la ciudad, para devolverles un sentido: viviendas dignas o proyectos sociales. ( hay otro proyecto en Paris, pero preferí escribir sobre este). El de Mujeres con Historias, logra ambas cosas. Un espacio abierto a la comunidad, pero también una casa con habitaciones individuales. Porque —como dijo Cristina— necesitamos un cuarto propio, como escribió Virginia Woolf. Yo iba a hablar sobre viviendas tuteladas. Y me encontré con esto. Me emocioné. Y, obvio, pensé en la cantidad de veces que con m...

¿Con quién vamos a envejecer?

  ¿Con quién vamos a  envejecer? En redes sociales circula un viral sobre Appleby Blue Almshouse (Londres), un complejo residencial para personas mayores de 65 años ubicado en Southwark, al sur de la ciudad. No es un hogar ni una residencia en el sentido tradicional. Fue diseñado para que las personas vivan de forma independiente, pero sin aislamiento. Y fue noticia porque ganó el Stirling Prize 2025 , uno de los premios de arquitectura más importantes del Reino Unido, precisamente por su enfoque en el bienestar social y la lucha contra la soledad. El edificio tiene 57 departamentos, organizados alrededor de un patio central ajardinado que funciona como espacio de encuentro cotidiano. Incluye cocina comunitaria, salas de actividades, talleres y un jardín en la azotea. Los corredores están diseñados como “calles interiores”, con luz natural, bancos y plantas, pensados para que las personas se encuentren y conversen espontáneamente. La idea es simple y, a la vez, profundament...