Faltan cuarenta y ocho horas para cumplir 62 años. Me parece increíble llegar a esta edad. Soy lo que cualquier joven diría: una vieja. Pero llego mejor, mucho mejor, de lo que llegué a los 60, cuando me sentía un poco perdida como si no hubiera logrado nada en la vida. Hace unos días volví a leer a Elizabeth Bishop y me encontré con esta frase que ya es casi mi consigna. “El arte de perder no es difícil de dominar”. Hoy tengo casi 62 años, no tengo trabajo y estoy llena, pero llena, de proyectos. Es increíble cómo una mujer puede sentarse frente al computador, frente a una ventana o frente a cualquier cosa que le haga sentido, e inventar millones de maneras de habitar la infinita cantidad de años que todavía faltan. Llego a los 62 sin jardín y sin trabajo. Sin trabajo significa haber perdido la identidad que creí tener toda la vida: la de una mujer trabajadora. Pero ahora me dedico a otras cosas. He hecho de las mujeres mayores una causa, claro, como en otro momento lo fue la m...
Soy Vivi González, cofundadora de Conversas y de Meno es + en Spotify