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Cada 18 de octubre se conmemora el D铆a Mundial de la Menopausia. 

( agradecemos a todas quienes trabajan por la menopausia, eso s铆 es real, qu茅 duda cabe )

Y con este, llegan las notas, los posteos y las campa帽as que repiten el mismo estribillo: aceptar el cuerpo, abrazar los cambios, vivir esta etapa con optimismo. Pero la pregunta que incomoda es otra: ¿qu茅 ha cambiado realmente desde la 煤ltima vez que “visibilizamos” la menopausia?

Las efem茅rides deber铆an servir para detenernos y mirar el camino recorrido, no para decorar el calendario con buenas intenciones.
 Si las condiciones de las mujeres siguen igual, si los centros de salud a煤n carecen de protocolos claros, si la mitad de la fuerza laboral femenina sigue atravesando el climaterio sin apoyo ni comprensi贸n, entonces esta efem茅ride no sirve.
No sirve mientras el sistema de salud siga mirando la vida de las mujeres solo en clave reproductiva.
No sirve mientras hablar de menopausia sea a煤n un tab煤 o una excusa para el chiste f谩cil.
No sirve mientras la conversaci贸n p煤blica siga siendo m谩s est茅tica que pol铆tica, m谩s liviana que transformadora.
Lo que necesitamos no es otro “d铆a de”
Necesitamos decisiones concretas: incorporar la salud del climaterio en la atenci贸n primaria, especialmente en la comunicaci贸n de los planes o programas, formar a m谩s profesionales en esta etapa, incluirla en las pol铆ticas de bienestar laboral, financiar investigaci贸n, abrir espacios de conversaci贸n reales, sin paternalismos ni marketing.
La efem茅ride podr铆a ser un punto de inflexi贸n pero para eso tendr铆a que incomodar, exigir, mover algo. Porque de recordatorios vac铆os ya sabemos mucho: se repiten cada a帽o y nos devuelven al mismo punto de partida.
Las efem茅rides, por s铆 solas, no curan los bochornos ni las brechas.
Solo sirven si nos encienden la urgencia de cambiar lo que a煤n arde.

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